lunes, 25 de octubre de 2010

Colectivo

El llanto del niño, el hombre gritándole a su celular, las risas chillonas de dos adolescentes en el asiento frente al suyo y la ruidosa música de la radio del conductor hicieron que su ligera molestia en la cabeza se convirtiera en una terrible jaqueca. Deseaba poder bajarse pero aún faltaban cuatro paradas, intentó no pensar en el dolor, distanciarse de ese colectivo. 
Abrió la ventana, a pesar del frío del invierno afuera, y dejó que el viento le golpeara la cara. Inmediatamente el hombre del celular le dio un descanso a la pobre persona con quien hablaba para dedicarle un par de minutos de sus gritos al hombre con la jaqueca por su imprudencia y falta de consideración hacia los demás, la madre del niño abandonó unos segundos la lectura de su revista para aliarse con el escandaloso hombre y señalar su inexistente preocupación por la salud de su niño que tenía un catarro, este se había callado atento a la discusión del mismo modo que las dos adolescentes con risas chillonas. El conductor escuchó la discusión, apagó la radio y se dio vuelta para callar a todos y ordenarle al hombre con la jaqueca que cerrara la ventana inmediatamente ya que estaba absolutamente prohibido abrir las ventanas en invierno. Resignado, cerró la ventana, y se recostó en el asiento, el conductor volvió a mirar al frente, prendió la radio y subió el volumen, las chicas soltaron risas nerviosas, el niño se acordó de porque estaba llorando y la mujer continuó con la lectura de su revista, el hombre le gritó a la pobre persona al otro lado del teléfono y el joven con la jaqueca miró por la ventana para darse cuenta de que estaba lloviendo, y que se había pasado por dos paradas…

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